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Hospital y Memorial Lawrence

La sala de espera de un hospital en ocasiones puede ser un lugar muy intimidante. Al contrario, este lugar debería de ser lo más acogedor posible. ¿Pero que sucede, cuando la placentera soledad del vestíbulo se interrumpe por los trabajadores de mantenimiento, quienes aparecen limpiando y desinfectando el piso después de una obstrucción de drenaje? Este era el escenario del vestíbulo en el Hospital y Memorial de Lawrence, un centro médico moderno con capacidad para 250-camas localizado en la ciudad de New London, CT. Este hospital había experimentado obstrucciones en las líneas del drenaje en el cuarto de maquinaria por lo menos dos veces al mes por varios años. Cuando uno de los derrames se expandió a la sala de espera adyacente a la entrada principal del hospital, el departamento de mantenimiento se dio cuenta que tenía que actuar.

De acuerdo con el Sr. Bill Davis, gerente de mantenimiento del hospital, la causa de éstas frecuentes obstrucciones era el flujo residual proveniente de las 1,500 comidas que se preparaban en la cocina. " Una trampa de grasa manual con capacidad de 40 galones (151 l) estaba sirviendo a esta cocina, la cual se limpiaba una vez por turno. Esta unidad simplemente era muy pequeña e ineficiente par a tratar el flujo residual tan enorme que desechaba la cocina, a pesar de que su mantenimiento era el adecuado. Para tratar de aliviar estos problemas se introdujeron enzimas en las tuberías de la cocina."

Pero ninguna de estas medidas preventivas surgieron efecto y las constantes obstrucciones del drenaje continuaban atormentando esta institución. "Yo calculo que, estamos gastando un promedio de $50,000 por año tratando de resolver estos problemas. Incluyendo en este presupuesto, gastos para limpiar y desinfectar el área alrededor del cuarto de maquinaria, proporcionando el mantenimiento adecuado a la trampa de grasa, y destapando las líneas del drenaje. También nos costaba alrededor de $2,600 dólares mensuales para destapar el drenaje. Y en algunas ocasiones teníamos que reemplazar las tuberías. El promedio laboral que se invertía era entre ocho y diez horas de trabajo para limpiar y desinfectar el área cada vez que sufríamos una inundación de drenaje." Nos urgía una solución.

A mediados de 1997, nos embarcamos en el ambicioso proyecto de eliminar estos problemas. Dedique mucho de mi tiempo en nuestras cocinas, observando personalmente a los empleados en acción tratando de determinar de cuales aparatos fijos provenía la grasa. Mientras tanto, continuamos en la búsqueda de sistemas interceptores alternativos a las trampas de grasa manuales y a los tratamientos biológicos.

En Junio de 1998, se instaló una unidad Big Dipper W-1000-AST en el hospital. Como parte de éste proyecto, todos los aparatos que el Sr. Bill Davis consideraba que eran los contribuidores principales del flujo residual con grasa se conectaron al sistema Big Dipper. "Nosotros no hemos sufrido de obstrucciones relacionadas con la grasa de la cocina desde que se instaló la unidad. Estamos retirando alrededor de 25 galones (95 l) de grasa semanalmente. Hemos tomado el control por completo de la grasa proveniente de las cocinas y la estamos retirando antes de que llegue a las líneas del drenaje."

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