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Aeropuerto Internacional de Pittsburgh

Por naturaleza, los aeropuertos son torbellinos de actividad. La gente va y viene, comiendo, corriendo y esperando. Para facilitarle la vida a estos versátiles viajeros, las autoridades de los aeropuertos han depositado su confianza en los comerciantes para que estos mantengan a los viajeros ocupados. La manera mas sencilla de lograrlo es ofreciendo una gran variedad de restaurantes.

El ejemplo perfecto de ésta tendencia, es el Aeropuerto Internacional de Pittsburgh (PA). Con terminales locales e internacionales de las aerolíneas lideres de los Estados Unidos, este aeropuerto mueve alrededor de 20.5 millones de pasajeros por año, colocándose así en el aeropuerto numero 15 de la nación en términos de operación, entre otras características, está diseñado con numerosos establecimientos para mantener ocupados a los viajeros.

Para alimentar a estos pasajero se encuentran 37 establecimientos a lo largo y ancho de las terminales del aeropuerto. Los problemas de la grasa eran inevitables, con tantos restaurantes en un espacio relativamente tan pequeño.

"Nosotros empezamos a experimentar los problemas relacionados con la grasa casi al año de la inauguración del aeropuerto en 1992" dice el Sr. Ron Chalovich, supervisor de plomería y tubería para las Autoridades del Aeropuerto del Condado de Alleghany. Ron y sus empleados dan mantenimiento a las tuberías que sirven el aeropuerto, alrededor de 15,000 acres (61 km²). Ellos también son responsables de la eficiencia de las trampas de grasa en cada restaurante. "Al paso de los años hemos tenido que cambiar tramos de tubería, limpiar derrames, destapar obstrucciones en el alcantarillado. Todos estos problemas eran el resultado directo de la Grasa." Ya que estos problemas se intensificaban, Ron busco una solución.

"Por un tiempo, nosotros tratamos de introducir bacteria en las líneas del drenaje y en las trampas de grasa. Pero este método tenía muy poco efecto. Alrededor del año 1999, Yo encontré un anuncio en una revista industrial relacionado con las trampas de grasa automáticas. Me comunique con la fábrica e instalamos una unidad en la cocina de un restaurante." Esto se llevo a cabo a principios del año 2000. Los resultados fueron impresionantes. Desde entonces, se han instalado un total de 16 unidades Big Dipper para remover la grasa en el punto de origen.

"Me gustan las unidades Big Dipper porque se limpian solas. Si existe una trampa de grasa pasiva en un restaurante, los empleados no quieren o no saben que tienen que limpiarla. Anteriormente un miembro de mi equipo tenía que dedicarse por lo menos una hora para limpiar cada trampa de grasa cada tres semanas. Con las unidades Big Dipper, los miembros de cada restaurante pueden retirar la grasa ya que estas unidades se auto-limpian. Todo lo que se tienen que hacer, es retirar el recipiente donde se acumula la grasa y vaciarlo en los recipientes adecuados de las compañías que reciclan la grasa. Este proceso nos ha permitido enfocarnos en problemas más importantes del aeropuerto."

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